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Generación Z: lo que realmente importa

Por qué una generación no es un segmento y qué variables permiten comprender al nuevo consumidor y elector latinoamericano.

5 de agosto de 2026·Lectura estratégica·América Latina
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Hablar de “la Generación Z” como si fuera un solo segmento conduce a decisiones débiles. La edad identifica una cohorte; no explica por sí sola qué preocupa a una persona, cuánto confía en las instituciones, qué información consume, si está dispuesta a votar o qué podría modificar su decisión. En el entorno electoral latinoamericano reciente, la clave no es “cómo hablarle a los jóvenes”, sino cómo reconocer los distintos grupos que existen dentro de ellos.

Edad no es comportamiento

Dos electores de 23 años pueden compartir fecha de nacimiento y tener estructuras de decisión completamente distintas. Uno puede estudiar y depender económicamente de su familia; otro trabajar informalmente; otro tener hijos; otro encontrarse desempleado. Uno puede seguir noticias políticas diariamente y otro evitarlas. Uno puede tener identificación partidaria y otro decidir únicamente cuando percibe una consecuencia concreta sobre empleo, seguridad, educación o costo de vida.

Por eso, usar 18–25 años como segmento final confunde una variable descriptiva con una explicación. La edad es una capa de la segmentación, no la segmentación completa.

Un cambio profundo en la intermediación informativa

Los datos recientes muestran una transición importante en la forma de consumir información. En Colombia, el Digital News Report 2025 situó el uso semanal de TikTok para noticias en 27%, cinco puntos porcentuales por encima del año anterior. En 2026, Reuters Institute reportó que 35% de los encuestados colombianos se informaba semanalmente mediante creadores o influencers vinculados a noticias; entre jóvenes de 18 a 24 años, la cifra alcanzó 40%.

La tendencia es regional. En el resumen 2026 del Digital News Report, Perú, México y Colombia aparecen entre los mercados hispanohablantes donde los creadores tienen mayor peso informativo. El mismo informe subraya una paradoja: los creadores son percibidos como más entretenidos, cercanos y fáciles de entender, pero, en promedio, menos confiables e imparciales.

La pregunta estratégica no es “¿debemos estar en TikTok?”, sino “¿qué jóvenes buscamos, qué problema les importa, qué fuente consideran creíble y qué tipo de contenido usan para construir opinión?”.

Una generación, múltiples rutas de información

En el ecosistema actual, una persona joven puede informarse mediante medios tradicionales, videos cortos, transmisiones en vivo, pódcasts, newsletters, periodistas independientes, comentaristas políticos o creadores que normalmente producen entretenimiento y ocasionalmente hablan de actualidad.

Esta diversidad modifica la arquitectura de una encuesta. Si se desea comprender el comportamiento electoral juvenil, conviene medir no solo plataforma, sino también frecuencia, tipo de creador, finalidad de uso, confianza y conducta posterior: ¿verifica la información?, ¿la comparte?, ¿la comenta?, ¿cambia de opinión?

Credibilidad: una variable que no puede darse por supuesta

El Digital News Report 2025 mostró que 59% de los colombianos encuestados estaba preocupado por falsedades en Internet y que políticos e influencers eran percibidos como amenazas relevantes para la información veraz. El reto, por tanto, no es simplemente alcanzar audiencias: es construir credibilidad.

Una investigación publicada en Latin American Politics and Society en 2024, basada en un experimento incorporado a una encuesta en diez ciudades latinoamericanas, encontró que las denuncias de corrupción difundidas mediante redes sociales eran percibidas como menos creíbles que las procedentes de auditores estatales o periódicos, especialmente cuando la fuente era anónima. Esto confirma que el canal y la fuente pueden modificar la interpretación del mismo contenido.

Variables que conviene incorporar para segmentar jóvenes

  • Situación laboral y educativa.
  • Expectativas económicas personales.
  • Problema prioritario: empleo, seguridad, vivienda, educación, costo de vida, ambiente, etc.
  • Interés político y confianza institucional.
  • Probabilidad de votar y fortaleza de preferencia.
  • Plataforma y fuente utilizada para informarse.
  • Credibilidad asignada a medios, políticos, periodistas y creadores.
  • Nivel de participación: observador, comentarista, activista, movilizable o desmovilizado.

De cohorte generacional a segmentos accionables

Una base bien construida puede revelar grupos muy diferentes dentro de la misma cohorte. Por ejemplo: jóvenes conectados con alto interés político; jóvenes conectados pero políticamente distantes; jóvenes económicamente frustrados y movilizables; estudiantes con alta confianza en determinadas fuentes; jóvenes preocupados por seguridad pero sin identificación partidaria; o electores que consumen contenido político casi exclusivamente a través de creadores.

Estos segmentos no son etiquetas decorativas. Permiten comprender qué temas, formatos y fuentes organizan la atención y la decisión.

La distancia con los partidos también debe medirse

International IDEA ha documentado barreras legales e institucionales para la participación juvenil significativa dentro de partidos políticos de las Américas. Ese hallazgo ayuda a comprender por qué baja identificación partidaria no equivale necesariamente a apatía. Una persona puede mostrar distancia respecto de organizaciones tradicionales y, a la vez, participar intensamente en causas, comunidades digitales o movilizaciones temáticas.

Por eso, una investigación contemporánea debería distinguir afiliación, interés, participación cívica, participación digital y disposición electoral. Tratar todas esas variables como una sola puede ocultar diferencias relevantes.

Qué cambia para la estrategia electoral

En los últimos dos años, la comunicación política hacia públicos jóvenes ha quedado atravesada por video corto, creadores, fragmentación del consumo informativo y preocupación por desinformación. La respuesta no debería ser una carrera por producir más contenido, sino construir mejores datos sobre quién consume qué, por qué lo considera relevante y con qué grado de confianza.

La Generación Z es, en consecuencia, un punto de partida demográfico. La estrategia comienza cuando esa cohorte se transforma en segmentos explicativos basados en comportamiento, motivaciones, fuentes y probabilidad de participación.

Referencias y fuentes

  1. Reuters Institute for the Study of Journalism. (2025). Colombia — Digital News Report 2025. Fuente ↗
  2. Reuters Institute for the Study of Journalism. (2026). Colombia — Digital News Report 2026. Fuente ↗
  3. Newman, N. (2026). Así influyen los creadores de contenido informativo en la política y en los medios de todo el mundo. Reuters Institute. Fuente ↗
  4. Gómez Romero, C., Juan Rodríguez, L., Pérez Talia, M., et al. (2023). Participación de las juventudes en los partidos políticos de las Américas. International IDEA. https://doi.org/10.31752/idea.2023.65 Fuente ↗
  5. van Klaveren, C., Murshed, S. M., & Papyrakis, E. (2024). Media Credibility and Voter Penalization of Corrupt Politicians in Latin America. Latin American Politics and Society, 66(4), 40–57. https://doi.org/10.1017/lap.2024.16 Fuente ↗

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