La opinión pública latinoamericana de 2024–2026 no puede interpretarse únicamente como una competencia entre candidatos. La región combina recuperación parcial de la adhesión democrática, baja confianza institucional, voto de protesta, preocupación por seguridad, fragmentación informativa y una creciente mediación de plataformas y creadores. Para la investigación política, esto cambia la unidad de análisis: ya no basta con saber quién lidera una encuesta; hay que comprender qué segmentos sostienen, rechazan o pueden modificar esa preferencia.
Una recuperación democrática que convive con desconfianza
El Informe Latinobarómetro 2024 registró un aumento de cuatro puntos en el apoyo a la democracia, hasta 52% en el agregado regional. El mismo informe, sin embargo, muestra niveles mucho más bajos de confianza en varias instituciones centrales: los partidos políticos aparecen con 17%, el Congreso con 24%, el Poder Judicial con 28% y el gobierno con 31%. Esa combinación —valoración de la democracia y desconfianza hacia instituciones concretas— es una de las claves para leer el comportamiento electoral reciente.
Para una campaña o un estudio de opinión, esta diferencia importa porque dos personas pueden declararse democráticas y, al mismo tiempo, responder de forma opuesta ante gobierno, oposición, Congreso, justicia o autoridades electorales. Por eso, una variable general de “apoyo a la democracia” no sustituye la medición de confianza institucional, eficacia percibida, representación y evaluación de gestión.
Voto de protesta y candidaturas más radicalizadas
International IDEA describió el ciclo electoral de 2025 en América Latina como uno de los más intensos de los últimos años y destacó señales de frustración con el desempeño democrático, menor participación en algunos procesos, crecimiento del voto de protesta y mayor presencia de candidaturas radicalizadas. Estas dinámicas reducen la utilidad de proyectar comportamientos futuros usando únicamente resultados históricos.
El territorio sigue importando, pero debe combinarse con actitudes. Un municipio puede conservar una tradición electoral y, al mismo tiempo, cambiar sus prioridades por inseguridad, deterioro económico, migración, corrupción o una evaluación negativa de la gestión. El dato histórico debe convertirse en una capa de contexto, no en una predicción automática.
Seguridad: de problema público a variable electoral multidimensional
La expansión del crimen organizado ha adquirido relevancia estructural en la región. International IDEA advierte que su influencia alcanza economía, política, vida cotidiana, Estado de derecho y gobernabilidad. Desde el punto de vista de opinión pública, “seguridad” no debería tratarse como una sola pregunta.
Una medición más útil distingue, por ejemplo, victimización, percepción de riesgo, confianza en cuerpos de seguridad, evaluación de la respuesta gubernamental, prioridad relativa del problema y disposición a respaldar determinadas políticas. Dos personas preocupadas por la inseguridad pueden llegar a decisiones electorales distintas porque atribuyen responsabilidades diferentes o esperan soluciones distintas.
El ecosistema informativo también segmenta
Reuters Institute muestra que las plataformas sociales y de video continúan ganando centralidad en América Latina. En Colombia, el Digital News Report 2025 registró a TikTok como fuente semanal de noticias para 27% de los encuestados, cinco puntos más que el año anterior. En 2026, el reporte regional destacó a Perú, México y Colombia entre los mercados hispanohablantes con mayor consumo de noticias mediante creadores o influencers.
Esto introduce una variable que antes podía quedar fuera de una encuesta política: la ruta de información. Ya no existe solamente candidato → medio → elector. También aparecen candidato → creador → comunidad; evento → clip → algoritmo; o narrativa → grupo de mensajería → conversación interpersonal.
Qué significa para la segmentación
- La demografía describe, pero no explica por sí sola.
- Debe medirse estabilidad de preferencia, confianza, problemas prioritarios y probabilidad de participación.
- El territorio debe cruzarse con actitudes y comportamiento informativo.
- Los indecisos no constituyen un grupo homogéneo: conviene distinguir duda, desafección, baja información y volatilidad.
- La fuente de información puede convertirse en una variable predictiva del tipo de mensaje que una persona considera creíble.
Construir datos, no solamente recolectarlos
Una base de datos electoral adquiere valor cuando sus variables fueron diseñadas para responder preguntas estratégicas. Municipio, parroquia, edad y sexo son esenciales, pero una arquitectura contemporánea debería integrar también evaluación de gestión, principales problemas, confianza institucional, interés político, intención de participación, fortaleza de preferencia, exposición informativa y credibilidad de fuentes.
La investigación deja entonces de entregar solamente porcentajes agregados. Puede identificar perfiles como: oficialistas satisfechos; oficialistas críticos; opositores consolidados; opositores desmovilizados; independientes de alta participación; jóvenes de baja identificación partidaria; o electores preocupados por seguridad con alta volatilidad.
De la encuesta al sistema de inteligencia electoral
El cambio de los últimos dos años no elimina la encuesta; aumenta la exigencia sobre ella. El valor aparece cuando se conecta con padrón, territorio, históricos electorales, información socioeconómica, seguimiento temporal y modelos de escenarios. Esa integración permite responder no solo “quién está ganando”, sino dónde está cambiando la opinión, entre quiénes y por qué.
Medir. Construir un instrumento que capture tanto preferencia como causas.
Segmentar. Identificar grupos con diferencias relevantes de comportamiento.
Territorializar. Ubicar esos segmentos en municipios y parroquias.
Modelar. Explorar escenarios y sensibilidad ante cambios.
Decidir. Convertir la evidencia en prioridades estratégicas.
El nuevo mapa político latinoamericano no es únicamente ideológico. Está compuesto por experiencias, territorios, problemas, emociones, confianza y ecosistemas de información. Comprender esas diferencias es el punto de partida de una segmentación electoral útil.
Referencias y fuentes
- Corporación Latinobarómetro. (2025). Informe Latinobarómetro 2024: La democracia resiliente. Fuente ↗
- Corporación Latinobarómetro. (2025). Latinobarómetro 2024: Datos y documentación. Fuente ↗
- International IDEA. (2025). Strengthening democracy in Latin America through strategic electoral missions. Fuente ↗
- Luna, J. P., & Feldmann, A. E. (2025). Criminalidad y Democracia en América Latina. International IDEA. https://doi.org/10.31752/idea.2025.89 Fuente ↗
- Reuters Institute for the Study of Journalism. (2025). Digital News Report 2025. Fuente ↗
- Reuters Institute for the Study of Journalism. (2026). Digital News Report 2026. Fuente ↗